16 abr. 2007

Del diario de P.S.

Hacer algo útil. ¿Qué sería eso? ¿Útil para quién, y para qué? Ya no puedo creer en eso. Y sin embargo, ese fantasma me persigue todo el tiempo. Cuando decidí mi carrera, cuando trabajé durante años en hospitales públicos, cuando me puse a investigar. Llego siempre a puntos muertos, vacíos que se abren frente a mí tras el muro de “lo útil”. Nada me es útil. Y lo que les podría ser útil, no me lo reconocen.
Me quedo a solas con mi pensamiento y no encuentro respuestas. Ni estímulos externos. Pienso en crearme una nueva mitología y me siento más solo todavía.

(...)

E. me invita –me incita, casi– a unirme a su cruzada por los derechos humanos. Pero hay sólo dos que yo podría defender: el derecho a la duda y el derecho a la contradicción. Me siento humano sólo cuando puedo gozar de ellos; no puedo pensarme si no es a través de la duda y de la contradicción.

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