4 mar. 2007

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poco importa ahora cómo llegué a tener tus datos. Lo que sí se recorta claramente (homenaje a tu nombre, casi siempre) es el deseo de poder contarte todo ésto que me viene pasando desde aquel encuentro -- Hablo de otros, no de vos, de quien apenas conozco el nombre y algún que otro dato superfluo. Sólo confío en vos y digo: vos no conocés mi vida, no conocés precisamente ese pormenor de la palabra: vida. Y nunca la conocerás a través de estas ¿cartas? Temo hablar en voz alta, temo perjudicar, temo atraer la ingratitud; temo –es inexplicable. ¿Por qué, en vez de sí, era no? ¿Miedo? Por miedo no únicamente pierde el sentido la calma, sino que por miedo los hombres se arrojan desde las ventanas. No, no era miedo. Tal vez había miedo, pero había también algo más. ¿Qué más? Cuando me dicen: hacé esto y quedarás libre, y yo no lo hago, significa que no deseo verdaderamente la libertad, que la esclavitud me es más querida. ¿Y qué significa la querida esclavitud entre los hombres? El amor.

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