17 mar. 2007

Fragmento de carta

Entonces, querido R., entenderás el por qué de mis dudas y de mis tormentos. He llevado al extremo mis investigaciones según los principios de la “ciencia experimental”, como ellos piden, y no he podido sacar ninguna conclusión válida. Me rechazan mis tesis en instituciones y congresos, por carecer de fundamentos comprobables y pertenecer al campo de la pura especulación. Recopilé toneladas de datos, hice mediciones de la energía que emiten los cuerpos al expirar, de los procesos neuronales, de la descomposición de la materia viva, todas observaciones que arrojaron datos “interesantísimos”, pero que no puedo ligar coherentemente con algún planteo teórico comprobable. Sigo pegándome contra esa pared que marca el límite entre materia y no materia. La materia puede transformarse en energía y viceversa, pero no puedo alcanzar el punto donde eso es observable para los procesos que yo estudio. Por qué soy Pablo Soler, médico, por qué me dedico a lo que me dedico y no a otra cosa, por qué en este momento te estoy escribiendo desde aquí en lugar de estar tomando una infusión de hierbas en la casa de Yacanto, son todas cosas que no puedo explicar, que nadie puede.
Pienso: tal vez deba renunciar, como un nuevo Lord Chandos, retirarme de mis especulaciones, para, simplemente, vivir.
Pienso: qué será para mí vivir, retirado de mis especulaciones.
Pienso: una vez más: renunciar.

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