9 mar. 2007

La anunciación

Va a ser difícil que el vino nos una, amiga
la distancia - lo sabés - se ha interpuesto entre la vida y yo. Soy lo que hubiera querido ser si el pasado hubiera sido mío. No es claro ni para mí lo que escribo - lo que digo: los andenes de tren son mis calles y cada silencio en cada estación lleva el nombre de un desencanto. Me gusta saber que te reís, me gusta pensarte riendo, me gusta imaginar tu risa - desde aquí, desde donde estoy, desde la certeza de cada una de las ráfagas que traen estos pesados vagones - sé que sabés que soy - ahora- un fantasma. Lo decís en tu carta: no hay nada que decir ya, cuánto tiempo, sin embargo desde aquellas noches en que el vino corría en las mesas y las risas no eran de mañana ni de despertares - tal vez pueda recordarte aquellas cenas en donde Mario, Juanjo, Libertad, vos y yo, entretejíamos anunciaciones: todo estaba por llegar, éramos los ángeles que anunciaban, mirábamos las caras del mundo y sabíamos qué estaba por venir: lo nuevo - siempre. Hoy, no sabemos ni siquiera cuál es el nombre de lo que llegó: ¿dónde quedaron, C., aquellos nombres? Nosotros anunciábamos. Nosotros, arcángeles de alas ocultas, sabíamos, sí que sabíamos. Paseamos en andenes o despertamos entre fantasmas del vino - ahora: qué es de nosotros, qué es de nosotros, qué es de nosotros. ¿Qué se hizo? - - - Recuerdo todavía el silencio que reinaba en las cenas cuando abríamos las ventanas para que el ángel entrara y nos dijera que éramos nosotros los que podíamos, que éramos nosotros los que sabíamos: ¿qué pasó en el medio? - - - Todo el silencio.

P.

1 comentario:

Emmavioleta Del Monte dijo...

Estoy curioseando mientras como mi armado al horno con papas, lechuga y un chablis berreta ( es lo que hay...)...y te interpelo: "Y la esperanza? Y las certezas? Y las señales?????"
Ustedes con los bajones!!!!
Andá a pasear a un parque, charlá con un viejo sabio y despertá...!!!